Con
la ayuda de las gafas de tiro, se tiene que conseguir que la fóvea
de ojo (punto de reproducción más nítida), el centro de la pupila,
el centro óptico del cristal corrector, la mira y, finalmente, el
blanco se situén en un mismo plano.
Sólo si el cristal puede colocarse de forma correctamente centrada
entre el ojo y el blanco, queda garantizado que el tirador no tiene
que soportar ninguna desviación del blanco y otros defectos de reproducción
del cristal. |